jueves, 23 de diciembre de 2010

La Copa del Centenario. Por Carlos Romero

Hoy traigo a este blog el enorme post colgado por mi amigo Carlos Romero en "La palangana mecánica".
Simplemente genial.




Retumbó en mis oídos a mediados de 2005. Un ruido de rotura de cristales. Una voz chirría, como de bruja Avería, intentando vomitar toda la verde y amarga hiel sobre la orgullosa blanca centuria, que ondeaba al viento por aquellos días el símbolo de la leyenda del  “Cien” con fondo carmesí.
Medio cuerpo fuera como si fuese a caer del balcón, asomaba casi obscenamente sobre la jauría de verde que aullaba respondiendo al líder de la manada. Una venganza efímera en el pensamiento, un espejismo de lo que siempre quisieron ser pero nunca pudieron. Con los ojos inyectados de sangre, cuello inflamado, tupé leonado… escupió:
“…AQUÍ TENÉIS LA COPA DEL CENTENARIOOOO…”
Ni tan siquiera en ese momento tan dulce fueron capaces de olvidarse del rival. La histeria colectiva de aquel millón de criaturas agolpadas –nunca son menos de un millón aunque se reúnan 3- se colapsaba bajo el balcón del Ayuntamiento, que llegó a creer que podrían alcanzar en breve, tras cerca de cien años, al más grande.
¿Ustede habéi visto una final ni ná?
Qué lástima.
Aún sin haber visto finales, nadie aún en Andalucía por aquel año de 2005 nos había arrebatado el ser el club más laureado, a pesar de llevar más de 40 años sin llegar a ninguna final. El eterno campeón de Andalucía lo seguía siendo.
Pero el más grande calló. Siguió ondeando y paseando su bandera carmesí  por la ciudad del Guadalquivir en aquel año de gloria. Se tragó el sapo, nada de respuestas mediáticas, nada de peleas barriobajeras, fiel a su estilo de toda la vida, eso es de otros. Señorío, silencio, caballerosidad, como siempre desde tiempos inmemoriales. Estilo Sevilla FC… las afrentas hay que discernirlas en el campo de duelo juego.
Por más que le pusiesen bustos hieráticos a sus espaldas, por más salfumán que echasen en los vestuarios, por más que un tonto del haba se subiese a 30 metros a poner un escudo triangular a San Fernando en la portada de Feria, por más monedas que le tirasen para herirle, o botellazos, o sábanas pintarrajeás, o camisetas de “lociento” de los besawebos de donmanué… silencio. Estilo sevillista.
Cuando alguien quiera saber qué significa tener estilo, solo tiene que echar una mirada a este triste episodio contemporáneo de la historia del fútbol sevillano antes de que sea distorsionado por las huestes de verde con el tiempo en “victim-mode”.
Aquel trofeo forjado en plata en 1990, es el segundo que se fabrica del mismo modelo,  fue ultrajado, vilipendiado, no respetado como lo que significaba, paseado como el que exhibe un animal exótico de circo, llevado a bodas, desconchado, ensuciado, maltratado y durante un tiempo sirvió como adorno personal en el domicilio particular del busto con patas. Como dice un amigo mío aquello no era la Copa del Rey, sino la copa del reí, ese toque personal que tan solo ellos saben darle.
Pero llegó la hora y a cada cerdo le llega su “sanmartín”.
Durante su supuesto centenario, (dos años después), tuvieron que soportar la llegada de dos copas de la UEFA, una Supercopa de Europa, una Copa del Campeonato de España, dos trofeos de mejor equipo del mundo y una supercopa de España a Sevilla. Campo de duelo juego donde había que hablar. Si desearon aguar la fiesta sevillista en 2005, en 2007 se suicidaron directamente.
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Ni una sola referencia oficial a su centenario por parte del Sevilla FC. Respeto. Una guantá sin manos que no pudieron soportar.
El semi-dios, el elegido, el mesías al que todos aclamaban, el que más quisierais tener un donmanué, sí, el de las asendías; aquel que se asomó al balcón del Ayuntamiento comenzó a caer estrepitosamente por el peso de sus palabras que tiraban de él desde el mismo balcón desde el que las vomitó... justo desde ese mismo instante. Sus palabras fueron su sentencia de muerte presidencialista a posteriori en el club verdiblanco. Un busto que recordaba a la estatua de un Sadam de la vida cayendo estrepitosamente contra el suelo y levantando una polvareda, derribada por aquellos que querían santificarle y le besaban los pies poco antes.
El presente año que está a punto de acabar, el Sevilla FC volvió a ganar la copa del Campeonato de España. La copa que donmanué definió como la del Centenario sevillista por segunda vez desde entonces, (sin saberlo la describieron perfectamente), descansa con dignidad para siempre en las vitrinas del Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y si quieren verla, esa que ganaron en 2005, tendrán que acercarse  a nuestras cristalinas vitrinas con fondo blanco níveo y purificador, donde recupera su prestigio perdido, es respetada por lo que significa y admirada porque es nuestra y estamos acostumbrados a rendirle culto porque tenemos cinco.
Como dice mi amigo Cornelio:
“…Tener la Copa en propiedad es un orgullo.
El día que vayas a ver los trofeos, pasen los años que pasen, podrás decir, ESTA copa la vi yo ganar en el Bernabéu, o en el Nou Camp.

ESTA Y NO OTRA, no una réplica al 70%.

En este caso va unida a un hecho especial, es la Copa del Club que fue el CAMPEÓN DE ESPAÑA, cuando ESPAÑA FUE CAMPEONA DEL MUNDO.

Eso es un hecho importante en la historia del fútbol español, que al fin y al cabo es lo que recuerdan las copas.

Igual, sin perspectiva, parezca intrascendente, pero cuando pasen cincuenta años, los nuestros podrán decir, esa copa está aquí por que el Sevilla fue el Campeón de España y España del mundo…”

2 comentarios:

Jose Luis de la Rosa dijo...

Esa palangana vale mucho.
Rafa, que pases unas felices fiestas

Talibán Sevillista dijo...

@ José Luis:
Es un crack.
Felicidades también para ti y los tuyos.
Un abrazo